jueves, 18 de julio de 2013

Sesión fotográfica la leyenda del violinista

Leyenda:

En los alpes se cuenta que existía un prestigioso violinista, más rico que músico, al que todo el mundo halagaba intentando obtener beneficio de su alto estatus social, pero eso al violinista le era indiferente mientras consiguiese los aplausos de su público.
Un día al pueblo llegó un extranjero, de piel tersa y semblante serio. Su extraña forma de comportarse fascinaba a las doncellas, llegando a averiguar así su secreto, el extranjero, de nombre Lorcan, se reunía todos los días bajo el cobijo de los árboles a tocar su hermoso violín, tan bella era su música que, finalmente, todo el pueblo descubrió su "escondite" y se reunía todos los días para escucharlo, dejando al rico violinista solo en su gran teatro.
Tales fueron los celos de éste que, el día que el pueblo se reunió para la fiesta de la cosecha, aprovechando la ocasión de encontrarlo solo en el bosque, lo pilló por sorpresa y lo mató, dejando su cuerpo abandonado junto con su preciado violín.
Cuando la gente preguntó por Lorcan, el avaricioso violinista afirmó que había marchado de nuevo hacia su hogar.
Nadie volvió a mencionar el tema durante los años siguientes y el riso músico volvió a tener la fama de siempre, nadie se volvió a adentrar en el bosque puesto que decían que se escuchaban sonidos extraños y estaba encantado.
Un día de invierno, cuando la nieve comenzaba ya a caer del cielo, llegó al pueblo una bella doncella. El malvado violinista cayó rendido ante ella, pero Camelia, que así se llamaba, no tenia ojos para él, sino para el bosque , había algo en él que la fascinaba...
- ¿Acaso no lo oyes?- murmuraba- ¿La música que se escucha entre los árboles?
La respuesta del violinista siempre era la misma:
- Está encantado, olvídalo.
Un día, llevada por la curiosidad, se dejó arrastrar hacia el interior del bosque guiada por sus notas, el amor que sentía hacia esa música espectral le impedía detener sus pasos.
Y allí encontró a Lorcan, sentado bajo un árbol con su querido violín; tocó su corazón, no latía, le miró extrañada, él le sonrió:
- La envidia y los celos no pueden detener el poder de la música, pero sí el de una frágil vida- Le murmuró al oído mientras la abrazaba.
La música los unió y el amor los mantuvo juntos a partir de ese preciso momento.
Se cuenta que si vas a lo Alpes y escuchas en silencio todavía se puede escuchar el sonido de su violín entre las hojas de los árboles.

Fotos:



















No hay comentarios:

Publicar un comentario